¿Aquel organismo que nace está condenado
a morir irremediablemente? Se nace se vive y se muere, es casi un dogma de la biología.
Pero eso no sería así para todos, no es una generalización, no es absoluto, la
vida siempre sorprende y puede dejarnos, por lo menos a mí, atónito por lo que
ocurre en ella, acá en la superficie terrestre. Muchas veces decimos que
estamos condenados a ese momento final, que nadie se salva, que toda vida se
limita a la mortalidad. Pero existe un organismo excepcional que llega a la
vejez pero después rejuvenece biológicamente, se renueva completamente, regresa
en el tiempo como una película de ciencia ficción para tener un nuevo cuerpo
pero seguir siendo el mismo individuo. Sus células se transforman en otras células
concepto que los científicos denominan “transdiferenciación” que es cuando una célula
que no es célula madre se transforma en otro tipo diferente de célula.
Ese ente que transgrede el dogma vuelve
a un estado de inmadurez sexual y vuelve a desarrollarse nuevamente hasta la
vejez y cuando eso ocurre, nuevamente vuelve al estado de inmadurez sexual para
volver a desarrollarse, esto ocurre infinitamente mientras el ambiente sea propicio
para que ocurra.
¿Cuál es el límite de decir hasta acá
llego, es el fin, no ser nada, dejar de existir. ¿Cómo continuar? Romper con los
límites que muchas veces tanto (a), (b) y (c) quieren limitarnos. Animarse a
saltar fronteras para ver qué hay del otro lado que no nos dejan ver.
¿Entonces que define al ser vivo, es tan
absoluto? Eso sí, gracias a (b) conocemos esas capacidades, gracias por
mostrarnos esto. Miremos con ojo clínico todo, es difícil, y si hay un
individuo con esa facultad, ¿Por qué no puede haber otro? La intranquilidad que
nos muestra el caos, lo maravilloso de la vida, con sus dudas y sus certezas,
siempre hay algo que no está a merced de nuestra percepción, porque miramos la
tierra desde el espacio y parece deshabitada, pero si nos acercamos, hay vida.
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